Termino esta mañana de domingo escuchando uno de mis conciertos favoritos, el Concierto para Violín y Orquesta de P. I. Tchaikovsky OP. 35, merece la pena escucharlo, grandioso...
Un genio del Romanticismo tratado con desdén en su momento, tildado de vulgar en sus composiciones, curioso tratar de este modo al autor de piezas tan bellas como el Lago de los Cisnes y el Cascanueces, y del que también es otro de mis conciertos favoritos, el Concierto Nº 1 para piano y orquesta, Op. 23.
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